Reflection for Lent + Reflexión para la cuaresma: 3.20.12

03/20/2012

De al médico por sus servicios, los honores que merece, que también a él lo creó el Señor. Pues del Altísimo viene la curación… Así nunca se acaban sus obras, y de él viene la paz sobre la faz de la tierra.
~Eclesiástico 38:1-2, 8 (Biblia de Jerusalén)

Siendo una joven médico me preocupaba porque la Biblia parecía no decir nada acerca de médicos y enfermeras. Lucas es el único médico que se menciona y no ejercía como tal. Las curaciones en el Nuevo Testamento son hechos milagrosos debidos a la oración, no a la medicina. Sin embargo los medicamentos más modernos proceden de plantas y hierbas medicinales que son parte de la maravillosa creación de Dios. Además, hasta Jesús utilizó elementos naturales como el barro para curar.

Una visión integral de la salud que comprende la necesidad de la transformación física y espiritual es una manera muy eficaz para erradicar las enfermedades infecciosas. Las estrategias integrales que equipan y capacitan a las comunidades para encontrar soluciones eficaces y duraderas a sus problemas–por medio de la combinación de la prevención de las enfermedades, las iniciativos económicas y la renovación social y espiritual –son algunas de las maneras más eficaces de conseguir la curación.

Dios quiere sanar a toda la humanidad. Aunque parezca increíble, nos pide que participemos en el proceso y llevemos la sanidad de Dios y su plenitud a los demás.

~Christine Sine

 

Honor physicians for their services, for the Lord created them; for their gift of healing comes from the Most High. God’s works will never be finished; and from him health spreads over all the earth.
~Ecclesiasticus 38:1-2, 8

As a young doctor I was concerned that the Bible seemed to say nothing about doctors and nurses. Luke is the only doctor mentioned, and he didn’t work as a medical practitioner. Healings in the New Testament are miraculous events initiated by prayer, not medicine. However, most modern medicines originate from medicinal plants and herbs that are a part of God’s wonderful creation. And even Jesus used natural elements like mud in the healing process.

An holistic approach to health that embraces the need for both spiritual and physical transformation is an extremely effective way to eradicate infectious diseases. Integrated holistic strategies that equip and empower communities to find effective and lasting solutions to their problems–through the combination of disease prevention, economic enterprise and social and spiritual renewal–are some of the most effective ways to bring healing.

God wills healing, for all humankind. Incredibly, we are asked to become participants in the process and to bring God’s healing and wholeness to others.

~Christine Sine

 

Source:  Episcopal Relief and Development


Reflection for Lent + Reflexión para la cuaresma: 3.9.12

03/09/2012

Are any among you sick? They should call for the elders of the church and have them pray over them, anointing them with oil in the name of the Lord.
~James 5:14

In our imperfect world, corrupted by sin and disease, our immune systems don’t always work. But God provides other elements to assist the healing process.

James lists some important symbols of healing that we should pay attention to. Praying for the sick–often associated with laying on of hands, anointing with oil, singing psalms and hymns–and confession and forgiveness are all practices that encourage the healing process. The taking of communion is another powerful symbol of healing. In many churches healing services are eucharistic, deliberately linking our need for healing to confession, repentance and forgiveness. Baptism too, because it infuses a person with new life, the life of Christ, can drive out before it all the powers of sickness and death.

The cross is probably the most powerful symbol of, and power for, healing in the world. Its redeeming and transforming strength brings healing to body, soul and spirit–and beyond that to communities, and eventually to our entire broken world.

~Christine Sine

¿Está enfermo alguno de ustedes? Haga llamar a los ancianos de la iglesia para que oren por él y lo unjan con aceite en el nombre del Señor.
~Santiago 5:14

En nuestro mundo imperfecto, corrompido por el pecado y la enfermedad, nuestros sistemas inmunológicos no siempre funcionan. Pero Dios ofrece otros elementos para ayudar al proceso curativo.

Santiago menciona algunos símbolos importantes para la curación a los que debemos atender. La oración por los enfermos, a menudo con imposición de manos, la unción con aceite, el canto de salmos e himnos y la confesión y el perdón, son prácticas que fomentan el proceso de curación. Participar de la comunión es otro símbolo poderoso para curar. En muchas iglesias los servicios de sanidad incluyen la eucaristía, enlazando deliberadamente nuestra necesidad de curación a la confesión, el arrepentimiento y el perdón. También el bautismo puede alejar los poderes de la enfermedad y la muerte porque infunde en la persona una vida nueva, la vida de Cristo.

La cruz es probablemente el símbolo más poderoso, y concede el mayor poder para curar en el mundo. Su fuerza redentora y de transformación trae sanidad al cuerpo, el alma y el espíritu, también a las comunidades y, finalmente, a todo nuestro mundo.

~ Christine Sine

 

Source:  Episcopal Relief and Development