Bilingual reflection + Reflexión bilingüe: 12.17.17

12/17/2017

Seek truth, avoid shortcuts

Psalm 25:5

Lead me in your truth, and teach me, for you are the God of my salvation; for you I wait all day long.

When I was in college, in the late 1970s, CliffsNotes were popular study guides for exams or used as a shortcut to avoid reading the whole book. The yellow and black notebooks were sold in the campus bookstore, alongside the textbooks; now they are online, available for download.

In the same manner, those who seek spiritual insights sometimes turn to the Bible and other sacred writings hoping for CliffsNotes-type of enlightenment. But the writer of the Psalms reminds us that discerning God’s ways is a process that takes time and a disposition to learn. Advent is a season of waiting that invites us to avoid shortcuts and instead cultivate patience and openness.

What readings, places and people are your sources of wisdom?

God of Advent, may we be attentive to your voice in the choir of angels and among the shepherds. Amen.


 

Busca la verdad, evita los atajos

Salmo 25:5

Todo el día espero en ti; ¡enséñame a caminar en tu verdad, pues tú eres mi Dios y salvador!

Cuando yo cursaba la universidad, a finales de 1970, las guías de estudio CliffsNotes eran populares como repaso para exámenes o método abreviado para evitar leer un libro entero. Los cuadernos amarillos y negros se vendían en la librería del campus, junto con los libros de texto; ahora se ofrecen en línea y son descargables.

Del mismo modo, quienes buscan conocimiento espiritual a veces se acercan a la Biblia y otros escritos sagrados esperando hallar iluminación al estilo de los cuadernos CliffsNotes. Pero el escritor de los Salmos nos recuerda que discernir los caminos de Dios es un proceso que requiere tiempo y disposición para aprender. Adviento es una época de espera que nos invita a evitar los atajos y en cambio a cultivar la paciencia y la receptividad.

¿Qué lecturas, lugares y personas son tus fuentes de sabiduría?

Dios del Adviento, concede que prestemos atención a tu voz en el coro de los ángeles y entre los pastores. Amén.

 

~Magdalena Garcia, Presbyterian Mission Blog


Bilingual reflection + Reflexión bilingüe: 12.16.17

12/16/2017

Pursue humility, discover victory

Psalm 149:4

For the LORD takes pleasure in his people; he adorns the humble with victory.

Five years ago, my family attempted a move from the “Land of Lincoln” (Illinois) to the “Sunshine State” (Florida). While working in Miami for seven months, I noticed how in Florida Latinas and Latinos of all ages tend to be fashionable, dressing elegantly even for work, something I had forgotten after decades in the laid-back culture of the Midwest.

As I was driving through Little Havana, a rotating billboard caught my eye. It advertised services that seemed to capture the essence of the culture: dental implants, plastic surgery and bankruptcy lawyers! I laughed, but it also made me sad to think that people would be enslaved by the pursuit of beauty and the appearance of wealth. That’s a far cry from the story of Jesus’ birth.

What does the story of the birth and life of Jesus teach us about humility?

God of Advent, you who dwell in stables and mangers, teach us to live simply and be content with less. Amen.


 

Procura la humildad, descubre la salvación

Salmo 149:4

El Señor se complace en su pueblo, y bendice a los humildes con su salvación.

Hace cinco años mi familia intentó mudarse de la «Tierra de Lincoln» (Illinois) al «Estado del sol» (Florida). Trabajé en Miami por siete meses y noté que las latinas y los latinos de todas las edades en la Florida tienden estar más a la moda y a vestirse con mucha elegancia incluso para ir al trabajo, algo que yo había olvidado después de décadas viviendo en la cultura relajada del Medio Oeste.

Al manejar por La Pequeña Habana me fijé en una valla publicitaria rotativa. Anunciaba servicios que parecían captar la esencia de la cultura: ¡implantes dentales, cirugía plástica y abogados de bancarrota! Me reí, pero también me dio tristeza pensar que la gente se esclavice por la búsqueda de la belleza y la apariencia de riqueza. Esto está muy lejos de la historia del nacimiento de Jesús.

¿Qué nos enseña la historia del nacimiento de Jesús sobre la humildad?

Dios del Adviento, tú que moras en establos y pesebres, enséñanos a vivir con sencillez y a contentarnos con menos. Amén.

 

~Magdalena Garcia, Presbyterian Mission Blog


Bilingual reflection + Reflexión bilingüe: 12.14.17

12/14/2017

Break bread, create peace

Psalm 147:14

[God] grants peace within your borders; [God] fills you with the finest of wheat.

As I write, a four-country famine looms in Africa. According to UNICEF, “intractable war and brutal violence — along with climate change, drought and dire poverty — threaten children in Nigeria, Somalia, South Sudan and Yemen.” These words contrast with today’s psalm, which speaks of God blessing the children and thus reminds us of how far removed we are from God’s intentions.

The psalmist knew all too well that bread and peace are closely intertwined, because hunger is often used as a weapon of submission. How appropriate that the “Prince of Peace” is born in Bethlehem, which in Hebrew means “house of bread.” Peace is not possible when people’s basic needs are denied. Many places are plagued by violence precisely because “bread” — in the form of adequate resources and services — is denied to some while others flourish.

Who in your area is denied adequate “bread?” How can you work for peace in the city?

God of Advent, thank you for blessing us and enabling us to be a blessing. Amen. 


 

Comparte el pan, genera paz

Salmo 147:14

El Señor mantiene en paz tus fronteras, y te sacia con lo mejor del trigo.

Al escribir estas líneas, una hambruna se cierne sobre cuatro países africanos. Según UNICEF, «la guerra irresoluble y la violencia brutal — junto con el cambio climático, la sequía y la pobreza extrema — amenazan la niñez de Nigeria, Somalia, Sudán del Sur y Yemen». Estas palabras contrastan con el salmo de hoy, que nos habla de un Dios que bendice la niñez y nos recuerda cuánto nos hemos alejado de las intenciones de Dios.

El salmista sabía muy bien que el pan y la paz estaban estrechamente entrelazadas, porque el hambre a menudo se usa como arma de sumisión. Qué apropiado resulta que el «Príncipe de Paz» nazca en Belén, que en hebreo significa «casa de pan». La paz no es posible cuando se deniegan las necesidades básicas. Muchos lugares están plagados por la violencia precisamente porque «el pan» — en términos de recursos y servicios adecuados — se le niega a algunas personas mientras que otras prosperan.

¿A quién en tu área se le niega suficiente «pan»¿Cómo puedes trabajar en pro de la paz en la ciudad?

Dios del Adviento, gracias por bendecirnos y permitirnos ser una bendición. Amén.

 

~Magdalena Garcia, Presbyterian Mission Blog


Bilingual reflection + Reflexión bilingüe: 12.13.17

12/13/2017

Turn to God, bind wounds

Psalm 147:3

[The Lord] heals the brokenhearted, and binds up their wounds.

Hospice care teams are interdisciplinary, consisting of a doctor, a nurse, a social worker and a chaplain. Other resources and therapies are also available, such as respiratory, massage, music and art. Given the number of bedbound patients at the end of life, wound care nurses are imperative. In fact, it’s not unusual for the weekly evaluation meetings to include extensive discussion of best practices for wound care.

In the life of the church, pastors, elders and deacons are charged with the care of the souls, which includes focusing on emotional and spiritual wounds. This can be done on an individual basis or through support groups. During Advent, there should be safe spaces to acknowledge our wounds and enable the healing. Some churches host a “Blue Christmas” service as a way to acknowledge that the holidays can be difficult for those who are wounded.

Can you recall a time when you were cared for by the church? What facilitated your healing?

God of Advent, give us empathy and patience to care for the brokenhearted. Amen.


 

Vuélvete a Dios, venda las heridas

Salmo 147:3

El Señor reanima a los descorazonados, y sana sus heridas.

Los equipos de cuidado de hospicio son interdisciplinarios y consisten de un médico, un enfermero, un trabajador social y un capellán (puestos que pueden ocupar las mujeres). Hay otras terapias disponibles, como apoyo respiratorio, masaje, música y arte. Dado el alto número de moribundos encamados, las enfermeras especializadas en el cuidado de úlceras son indispensables. No es inusual que la junta de evaluación semanal incluya una amplia discusión sobre este tema.

En la vida de la iglesia, los pastores y pastoras, los ancianos y ancianas, y los diáconos y diaconisas tienen a su cargo el cuidado de las almas, lo cual incluye la atención de las heridas emocionales y espirituales. Esto puede hacerse de forma individual o con grupos de apoyo. Durante Adviento, debe haber espacios seguros para atender las heridas y facilitar la curación. Algunas iglesias ofrecen cultos de «Navidad azul» (o melancólica) ya que las fiestas son difíciles para las personas con heridas emocionales.

¿Recuerdas alguna ocasión en que la iglesia te cuidó? ¿Qué facilitó tu recuperación?

Dios del Adviento, danos empatía y paciencia para cuidar de las personas descorazonadas. Amén.

 

~Magdalena Garcia, Presbyterian Mission Blog


Bilingual reflection + Reflexión bilingüe: 12.11.17

12/12/2017

Hope in God, promote justice

Psalm 146:5–7

Happy are those whose help is the God of Jacob, whose hope is in the LORD their God … who executes justice for the oppressed.

This Christmas some families will be split apart in the United States, the country that locks up more people, per capita, than any other nation (according to prisonpolicy.org). In addition, incarceration in this country affects blacks and Latinos disproportionately, and many are incarcerated for nonviolent drug offenses. One cause of criminal behavior is school dropout, which is a consequence of failing school systems in impoverished areas.

In a country that celebrates Christ’s birth, this is a far cry from the ways of a God “who executes justice for the oppressed.” Fortunately, there is a growing awareness of the problem and a movement calling for restorative justice — a system that focuses on the rehabilitation of offenders.

What role can the church play in preventing incarceration and promoting rehabilitation?

God of Advent, teach us to distinguish between punishment and discipline and remind us that you are a God of second chances. Amen. 


 

Espera en Dios, promueve la justicia

Salmo 146:5–7

¡Dichosos los que confían en el Dios de Jacob, los que cuentan con la ayuda de Dios, el Señor! El Señor … hace justicia a los oprimidos.

Esta Navidad algunas familias estarán separadas en los Estados Unidos, el país que encarcela a más personas, per cápita, que cualquier otra nación (según prisonpolicy. org). Además, el encarcelamiento en este país afecta desproporcionalmente a los negros y los latinos, y muchos de ellos están en prisión por delitos no violentos relacionados con las drogas. Una de las causas del comportamiento delictivo es la deserción escolar, que a su vez es una consecuencia de sistemas escolares de bajo rendimiento en áreas empobrecidas.

En un país que celebra el nacimiento de Cristo, esto dista mucho de los caminos de un Dios que «hace justicia a los oprimidos». Afortunadamente, hay una mayor conciencia del problema y un movimiento que reclama la justicia restaurativa — un sistema que se enfoca en la rehabilitación de los infractores.

¿Qué rol puede desempeñar la iglesia en prevenir la encarcelación y promover la rehabilitación?

Dios del Adviento, enséñanos a distinguir entre el castigo y la disciplina y recuérdanos que tú eres un Dios de segundas oportunidades. Amén.

 

~Magdalena Garcia, Presbyterian Mission Blog


Bilingual reflection + Reflexión bilingüe: 12.11.17

12/11/2017

Imitate God, practice kindness

Psalm 145:9

The LORD is good to all, and his compassion is over all that he has made.

Many of us know about the legend of St. Nicholas, the fourth-century bishop who lived in Myra, Asia Minor (now Turkey). He was a kind man who had a reputation for helping the poor and giving secret gifts to people who needed them. His compassion gave rise to benevolent figures around the world, such as Father Christmas, Kris Kringle and Santa Claus.

Every Christmas, people around the world honor St. Nicholas by giving gifts, especially to the young and the needy. It’s a little like imitating God for a day and embodying some of the divine qualities the psalmist describes: “awesome deeds,” “abundant goodness” and “steadfast love.” Imagine how different the world would be if we decided to imitate God every day by practicing kindness.

What are some random acts of kindness you can practice during Advent and beyond?

God of Advent, may our lives reflect your goodness all year long. Amen.


 

Imita a Dios, practica la bondad

Salmo 145:9

El Señor es bueno con todos, y se compadece de toda su creación.

La mayoría conocemos la leyenda de San Nicolás, el obispo del siglo cuarto que vivió en Myra, Asia Menor (ahora Turquía). Era un hombre amable que tenía fama de ayudar a los pobres y hacer regalos en secreto a las personas necesitadas. Su compasión dio origen a figuras benevolentes alrededor del mundo como Papá Noel, Kris Kringle y

Santa Claus.

Cada Navidad, la gente de todo el mundo honra a San Nicolás al dar regalos, especialmente a las personas más jóvenes y necesitadas. Es una especie de imitación de Dios por un día y de encarnación de las cualidades divinas que el salmista describe: «sublimes obras», «inmensa bondad» y «grande Misericordia». Imagínate lo distinto que sería el mundo si decidiéramos imitar a Dios cada día al practicar la bondad.

¿Qué actos aleatorios de bondad puedes practicar durante Adviento y más allá?

Dios del Adviento, concede que nuestras vidas reflejen tu bondad a lo largo del año. Amén.

 

~Magdalena Garcia, Presbyterian Mission Blog


Bilingual reflection + Reflexión bilingüe: 12.10.17

12/10/2017

Praise God, give voice

Psalm 150:6

Let everything that breathes praise the LORD! Praise the LORD!

Concerts are popular during Advent, especially the sing-along Messiah. They are a creative way to praise God and share the story of Christmas through instruments and voices. They allow everyone to contribute their unique sounds. If only that were true of human relations.

Unfortunately, we live in a world where not all voices are invited to join the chorus. As the Brief Statement of Faith confesses: “In a broken and fearful world the Spirit gives us courage to pray without ceasing, to witness among all peoples to Christ as Lord and Savior, to unmask idolatries in Church and culture, to hear the voices of peoples long silenced, and to work with others for justice, freedom and peace.”

What silenced voices can you tune into, empower and amplify during Advent?

God of Advent, you who spoke through a celestial choir, may we hear your voice in the terrestrial clamor. Amen. 


 

Alaba a Dios, da voz a los silenciados

Salmo 150:6

¡Que todo lo que respira alabe al Señor!

Los conciertos son populares durante Adviento, especialmente las cantatas de El Mesías con participación del público. Son una forma creativa de alabar a Dios y compartir la historia de la Navidad con instrumentos y voces. Le permiten a cada cual aportar su sonido singular. Ojalá esto sucediera con las relaciones humanas.

Desafortunadamente, vivimos en un mundo donde no todas las voces reciben invitación para unirse al coro. Como confesamos en la Breve Declaración de Fe: «En un mundo quebrantado y temeroso el Espíritu nos da valor para orar sin cesar, para testificar de Cristo como Señor y Salvador ante todos los pueblos, para desenmascarar idolatrías en la Iglesia y en la cultura, para oír las voces de pueblos por largo tiempo silenciados, y para laborar con otros por la justicia, la libertad y la paz».

¿Qué voces silenciadas puedes escuchar, empoderar y amplificar durante Adviento?

Dios del Adviento, tú que hablaste por medio de un coro celestial, concede que podamos oír tu voz en el clamor terrenal. Amén.

 

~Magdalena Garcia, Presbyterian Mission Blog