Tú eres mi Hijo amado;
estoy muy complacido contigo.
~Marcos 1:11
El Jesús nos enseñó a orar a Dios como a un padre, lo que nos hace a todos hermanos, no sólo entre nosotros sino también con Jesús. Igual que Dios confirma a Jesús en su bautismo como su hijo amado, Dios afirma que somos sus amados hijos e hijas con quienes Él se complace.
A veces creemos que porque hemos pecado y nos hemos apartado de Dios, no nos merecemos tal título. Pero no importa lo que haya sucedido o lo mal que las cosas parezcan, tú, yo y Jesús somos una familia. Reconocer y expresar esa relación es la fuente suprema de sanidad para cada uno de nosotros, para reconciliarnos con otros que hayamos apartado o a quienes les hemos hecho daño, y para volver a relacionarnos con Dios a través de nuestro hermano Jesús.
Repite lo siguiente como tu oración mantra de hoy: Soy un hijo amado con quien Dios se complace.
~Eric H. F. Law
You are my Son, the Beloved;
with you I am well pleased.
~Mark 1:11
Jesus taught us to pray to God as a parent. This makes all of us siblings, not only with each other, but also with Jesus. As God affirmed Jesus as a beloved son at his baptism, God also affirms that we are beloved sons and daughters, with whom God is well pleased.
Sometimes we feel that because we have sinned and alienated ourselves from God, we do not deserve this title. But no matter what has happened or how bad things seem to be, you and I and Jesus are family. To acknowledge and affirm this relationship is the ultimate source of healing for each one of us, for reconciling with others whom we have alienated or hurt and for reconnecting with God through our brother Jesus.
Repeat the following as your prayer mantra today: I am a beloved child of God, with whom God is well pleased.
~Eric H. F. Law
Source: Episcopal Relief and Development

Posted by immanuelpres 






